Una columna del diario británico The Telegraph desató la polémica tras la final del Mundial 2026: el periodista Jason Burt calificó a los argentinos de “delincuentes” y afirmó que el fútbol “necesitaba desesperadamente” que España ganara el título, en un texto que acompañó la victoria española por 1 a 0 en tiempo suplementario ante la selección albiceleste en el MetLife Stadium de Nueva Jersey.

«Fútbol 1, Delincuentes 0“, arrancó Burt en su texto. “Nos costó llegar hasta aquí, pero, por suerte, lo conseguimos. El deporte triunfó. España ganó el Mundial y todos salimos ganando”, escribió el periodista del medio inglés, quien afirmó que “el fútbol necesitaba desesperadamente que España ganara esta final» y que “cualquier otro resultado habría sido un auténtico crimen”.

La portada de la columna

El texto no ahorró críticas a Lionel Messi, a quien describió como el mejor jugador de todos los tiempos pero cuya “contribución más memorable” en la final fue “intentar que expulsaran al español Marc Cucurella por taparse la boca». Eso ocurrió, detalló el periodista, como represalia tras la expulsión de Enzo Fernández en el tiempo añadido, “con toda razón”, según el Telegraph. Con esa tarjeta roja, Fernández se convirtió en el tercer jugador argentino en ser expulsado en una final del mundo, tras los dos casos de 1990. “Utilizaron las mismas tácticas sucias de hace décadas”, escribió Burt.

El periodista del Telegraph también apuntó contra el árbitro esloveno Slavko Vincic por haber dado, en su opinión, “vía libre” a Argentina para jugar como quiso durante gran parte del encuentro, al no amonestar a Alexis Mac Allister por una entrada que calificó de brutal sobre Dani Olmo. Ese pasaje del partido, indicó Burt, generó cánticos de “Fifatina” por parte de los hinchas españoles, en referencia a la teoría de que la FIFA quería que Argentina y Messi repitieran el título.

La columna cerró con una última estocada al comportamiento argentino: «Argentina demostró una falta de respeto suprema al dar la espalda a sus rivales y no felicitarlos. Elegancia contra falta de clase“, escribió el periodista del Telegraph, en un cierre que resumió el tono de un texto que, desde su primer párrafo, no dejó lugar a la ambigüedad.